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AYER ESTUVIMOS

 

    

 

 

Con la participación de varios cientos de interesados que colmaron las instalaciones del Salón Azul de la Intendencia Municipal de Montevideo, y que confirmaron el enorme interés existente acerca de esta temática, se realizó el esperado evento el día 15 de octubre de 2005. Organizado por el Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales (WRM), fue auspiciado por diversas entidades públicas y privadas, contando además con el apoyo de la Sociedad Sueca para la Conservación de la Naturaleza (SSCN), y tuvo como principal objetivo el de compartir y documentar el conocimiento existente para generar las condiciones para un uso social y ambientalmente sustentable del monte.

Luego de las palabras de bienvenida a cargo de la moderadora del Seminario, Isabel Izquierdo, abrió el acto Ricardo Carrere, en representación de WRM. En su exposición "Compartiendo conocimientos para la defensa del monte indígena", expresó en forma contundente que Uruguay parece no tener bosques para el mundo, aparece solamente como una gran pradera. Como carecemos de ejemplares de gran porte, nuestro monte nativo no se clasifica como bosque. Citó a Darwin que en 1832 afirmaba que "en la Banda Oriental existen pocos árboles, hasta se podría decir que no hay ninguno".

Por un lado, se ha perdido la identidad cultural, al desaparecer nuestras tribus indígenas por efecto de la conquista. La inmigración europea transformó todo, y dejó de lado al monte. Se llegó a un punto tal en el que incluso se enseñaba a plantar robles y fresnos dentro del mismo.

Evocó la figura descollante de Atilio Lombardo, quien tanto aportó al conocimiento de nuestras plantas, haciendo énfasis, entre otros aspectos, en sus propiedades como medicinales. Destacó la importancia de recoger toda la información dispersa en artículos, tesis, monografías, para que toda esa información se utilice para planificar un uso sustentable del monte indígena.

Afortunadamente, según el expositor, en las últimas décadas todo ha ido cambiando, existiendo una corriente de revalorización de nuestros ambientes nativos, desde el punto de vista ambiental, de los valores éticos y estéticos, de su importancia social. Uruguay posee ecosistemas únicos en el mundo, algunos de los cuales se encuentran solamente aquí y en pequeñas áreas de los países vecinos. Citó el ejemplo de los palmares de butiá y yatay, los montes de ombúes, su monte psamófilo de la costa sur.

Señaló además que, a través de la historia, ha quedado demostrado que mucha gente ha vivido del monte, y que el turismo local enfatiza en el mismo.

Destacó además sus diferentes usos, como leña, carbón, la existencia de especies con madera de calidad para carpintería, otras melíferas, aromáticas, medicinales, ornamentales, frutales, productoras de esencias para perfumería, etc.

El seminario, expresó, intentará fortalecer un proceso ya existente, aunque disperso, de defensa del monte indígena, intentando actuar como catalizador en la búsqueda de caminos para integrar realmente al monte en la conciencia y el quehacer nacional.

Finalmente, destacó la importancia del papel de los educadores que están formando a las generaciones futuras "para que a ellas no les pase lo que le pasó a las nuestras, que conocimos antes al elefante que al carpincho, a la gallina antes que al sabiá, o al pino antes que al coronilla...".

 

     

 

A continuación, comenzaron a desarrollarse los cinco Paneles en los que se dividió el Seminario: Historia, El Ecosistema monte, Aprovechamiento del monte, Amenazas, y por último, Conservación y restauración. Destacados especialistas abordaron las diferentes temáticas, concitando la permanente atención de la concurrencia y recibiendo nutridos aplausos por parte de la misma.

 

  Panel 1: Historia

Iván Grela (Profesor Asistente, Facultad de Agronomía) disertó sobre "Distribución geográfica de especies leñosas de Uruguay y los vínculos florísticos a nivel regional".

El especialista destacó que la flora arbórea y arborescente del Uruguay comprende unas 260 especies, contándose con unas 120 especies de árboles y unas 140 de arbustos, lo que representa un 10% de la flora total del país. Esto significa una diversidad mucho mayor que en las pampas, por ejemplo, y la cifra va cambiando a medida que se describen nuevos ejemplares y además por cambios nomenclaturales. Por otro lado, muchas especies forman parte de más de un tipo de vegetación: "bosques ribereños", "bosques serranos", "bosques psamófilos". Otras son exclusivas de algún tipo particular de ambiente, como es el caso del "bosque de parque", al oeste del país.

Para delimitar el área de ocurrencia de 185 de las 260 especies mencionadas, se recurrió a información bibliográfica, análisis de información proveniente de herbarios y relevamientos de campo. Se concluyó que 41 especies son de amplia distribución; entre éstas se hallan coronilla, arrayán, chal-chal, blanquillo, espinillo, molle, tala, tarumán.

Se puede dividir al país en dos regiones florísticas, a su vez con varias sub-regiones, coincidiendo con la propuesta de Chebataroff (1942). Existe una flora occidental, en una franja que acompaña el curso del Río Uruguay y parte del Río de la Plata, y una flora oriental, que comprende parte de los Departamentos de Tacuarembó y Rivera por un lado, y parte de los de Cerro Largo, Treinta y Tres, Lavalleja, Maldonado y Rocha por otro. En cada una de estas regiones, se detectaron zonas "núcleo" con la presencia de al menos dos especies, que son poco conocidas, incluso por los pobladores locales. En estos "núcleos" se hayan asociadas las restantes especies de rangos mayores, y, por poseer una alta riqueza específica, son sin dudas áreas de especial interés para su conservación.

Se propone para el Uruguay la incorporación de parte del territorio a la Provincia fitogeográfica Paranaense y otra parte a la zona de transición entre las Provincias Paranaense y Chaqueña. Una tercera región, estaría constituída por el área de influencia del "Cerrado" (cerros chatos).

 

   

 

Pierre Gautreau (Doctorante en Biogeografía, Universidad de Lille 1, Francia) expuso acerca de "La evolución histórica de los montes nativos del actual Uruguay desde el siglo XVIII: lo que no(s) cuentan las fuentes".

El expositor se basó en el análisis de diferentes documentos para llegar a conclusiones sobre la evolución de nuestros montes.

En primer lugar, la documentación relativa a pleitos por el uso de los mismos (1764-1811), que, por leyes coloniales, eran de uso público, y recién a fines del siglo XIX pasan a ser de uso privado. Los conflictos entre monteadores, carboneros y propietarios de las tierras eran frecuentes. El uso de los montes para postes y para carbón era muy importante, y ocurrió una gran reducción no en cantidad, sino en calidad. Hoy en día el uso en ese sentido es mínimo, marginal.

Un segundo grupo de documentos examinados fueron los Mapas de agrimensura del siglo XIX, originados en la tentativa de los poseedores de tierra de "perfeccionar" sus títulos de propiedad. El 60% de los planos hallados, presenta áreas con montes. En algunos casos, comparando aquéllas áreas con las actuales, se constata una importante reducción, en otros leves cambios, en otros aumentos a veces considerables. La mayor reducción se observa en la zona de Colonia y en el valle del Río Uruguay.

El tercer cuerpo de documentos estuvo constituído por relatos de viajeros, en particular del Ing. Reyes, en la segunda mitad del Siglo XIX, y su publicación de 1860.

Por último, citó los documentos relativos al Río Uruguay (1900-1940) disponibles en el Archivo General de la Nación. Se aprecia en ellas una alta recuperación de la cobertura arborescente, al ser abandonada la tala en ellas hacia la segunda mitad del siglo XX.

El autor concluye que los documentos permiten subrayar la gran capacidad regenerativa de los montes posteriormente a cortas, y que las grandes características de repartición geográfica de los mismos no fueron sustancialmente modificadas.

Más de un 90% del monte nativo se halla en predios privados. La disminución de la carga ovina, debido a la caída en el precio de la lana, y la instalación creciente de praderas artificiales, que permite el descanso del campo natural, son factores que permiten la regeneración del monte nativo, y que explicarían los aumentos que se observan actualmente.

 

     

 

Gonzalo Abella disertó sobre "El monte nativo y sus guardianes milenarios", recurriendo a poesía y metáforas para lograr que al auditorio comprendiera la importancia de la autoconciencia de la participación en el concierto del ecosistema, lo que se da solo viviendo en comunidad. Cuando la alienación mercantil lleva al ser humano a acumular y cantar para sí, desafina, y es el último en advertirlo.

La ciudad está enferma, y la ciudad nos contagia, expresó. Así la selva y el monte mueren. Entonces la selva y el monte nos enseñan algo esencial: es más fácil destruír que reconstruír, y por ello el conservar es muy prudente.

Los guardianes milenarios del ecosistema americano se definen como los dueños de la palabra, en el sentido de que su comunidad vive entre otros seres vivos igualmente valiosos, pero que se expresan sin palabras. Los otros se expresan con colores, sonidos, movimientos y olores. Los guardianes de la Naturaleza te hacen ver de otra forma las cosas. De repente se te vuelve extraordinariamente difícil hablar de ellos como ellos y el nosotros se te atraviesa pertinaz...

 

Panel 2: El Ecosistema Monte

 

Enrique M. González (Museo Nacional de Historia Natural y Antropología, MUNHINA), desarrolló un análisis preliminar de la distribución de los mamíferos de monte enmarcado en un enfoque microbiogeográfico. Con el título "La distribución de los mamíferos de monte en Uruguay y la hipótesis de su extinción regional", mencionó al coatí, coendú, margay, rata de hocico ferrugíneo y tamandua como especies habitantes del monte nativo, pero que faltan en la región Suroeste del país. Ante la hipótesis de que la distribución de las mismas se modificó en tiempos recientes, se concluye que el deterioro ambiental de los bosques del Suroeste por causas antropogénicas sería la causa más probable, y que, aunque se realizara manejo y reintroducción de especies, el fenómeno probablemente sea imposible de revertir, al menos mientras continúen actuando los factores que llevaron a la situación existente en la actualidad. Entre esos factores, el más relevante sería la extracción selectiva de especies, faltando ejemplares adultos de todos los árboles de madera dura, escasas las epífitas y casi inexistente el sotobosque.

 

    

 

Alejandro Brazeiro, César Fagúndez, Beatriz Sosa y Matías Arím (Facultad de Ciencias) presentaron "Algarrobales y Atta vollenweiden: Una hormiga que configura un paisaje relictual en el litoral oeste uruguayo". En su trabajo, se presentan evidencias de que las sabanas arboladas desarrolladas sobre suelos halomórficos, conocidas como algarrobales (Prosopis spp.) del litoral oeste uruguayo, persisten como hábitat relictual, al menos en parte, debido a la actividad de Atta vollenweiden. La construcción de nidos deposita en las superficies importantes cantidades de sodio, lo que reduce significativamente la cobertura y riqueza de la comunidad vegetal próxima a los mismos (nidos "vivos").

Dentro de los nidos "muertos", se observan dos tipos, "muerto convexo" y "muerto cóncavo" (charco). Estos últimos presentan una riqueza de especies vegetales mayor que la de las áreas control. De las 70 especies registradas en el algarrobal, 16 (23%) aparecerían exclusivamente como consecuencia de los nuevos hábitats generados por Atta, por lo que se sugiere tener especialmente en cuenta el rol de esta hormiga si se desea conservar la diversidad de las sabanas arboladas del litoral oeste uruguayo.

 

    

 

Eduardo Arballo (Grupo Uruguayo para el Estudio y Conservación de las Aves, GUPECA /Aves Uruguay) disertó sobre "Caracterización de los bosques nativos según sus aves características". De las 458 especies de aves confirmadas hasta el presente para el Uruguay, un 50% tiene vinculación con las comunidades arbóreas y arbustivas nativas. A estos efectos, el autor describe nueve tipos diferentes de bosques.

La selva ribereña subtropical, que se introduce en nuestro territorio por el Río Uruguay, con 131 especies, de las cuales el pitanguá y la urraca morada, ejemplares selváticos, solo tocan nuestro territorio en el extremo Norte.

En ambientes muy húmedos al Norte donde el árbol dominante es el ceibo aparecen el tio-tio grande y en las islas cercanas a Bella Unión la cardenilla.

El bosque ribereño típico, distribuído por todo el territorio, cuenta con 110 especies, entre las más comunes gavilán chico, chiricote, tamborcito común, titirí, viudita negra pico azul.

Las selvas de quebradas subtropicales, con 81 especies, cuentan con el boyero ala amarilla, macuquiño, gavilán bicolor, gavilán aplomado, chimachima, tamborcito grande, zorzal paraguayo.

El espinal o vegetación de parque, "algarrobal", registra unas 119 especies, siendo las más típicas el crestudo carpinterito bataraz, carpinterito de los cardones, mosqueta copetona, pijuí pálido, tio-tio chico.

Las selvas con influencia de Mata Atlántica contabilizan 95 especies, como chupadientes, perdiz marrón, trepador escamado, trepador oliváceo, añambé grande, urraca azul.

Los capones húmedos, son bosques subtropicales asociados a cursos de agua de desplazamiento muy lento, convertidos en bañados (nacientes del Cuñapirú, en Rivera, y Departamento de Cerro Largo). Albergan 71 especies, con una exclusiva, el tio-tio rojizo.

En la sabana esteparia serrana (vegetación de lomadas altas, semixerófila, que llega hasta los bordes de las quebradas), se registran 97 especies, destacándose la bandurria baya, viuda copetona, viudita colorada, seriema.

En el bosque serrano y matorral y bosque psamófilo, costeros, hay 93 especies. Las más características son pajonalera cabeza gris, calandria común, cardenal azul, canario de las sierras.

Los palmares de butiá de Rocha cuentan con 62 especies, destacándose el hornero.

Se destacó finalmente el papel de las aves como dispersores de semillas y como indicadores de calidad ambiental.

 

    

 

Carlos María Prigioni presentó "Bosque indígena, un ecosistema poco conocido". Enfatizó sobre la interacción entre los vertebrados y el monte nativo y sus complejas relaciones, y lo poco que sabemos de ello. Destacó los conceptos de ecosistema, comunidades bióticas, estratificación, sucesión ecológica, la importancia del bosque para alimento, como refugio permanente o temporal, y como sitio de cría para los vertebrados nativos. Comparó el total de mamíferos en el territorio nacional con el número de los que habita el bosque, realizando la misma comparación para aves, reptiles y anfibios.

 

Panel 3: Aprovechamiento del Monte

 

Quintín Melgar disertó sobre "Uso turístico del monte nativo", una experiencia turística y educativa en el Parque de Vacaciones de UTE-ANTEL, destacando que si bien el parque posee abundancia de especies exóticas, los pioneros del parque respetaron ejemplares destacados de la flora nativa, y es así que se pueden observar coronillas, canelones, tarumanes, etc. Se ha observado incluso que algunas especies como canelón blanco, chal-chal, aruera, socará y lantana, llegan incluso a colonizar el bosque exótico.

En el área existen más de 60 especies nativas, y el parque ofrece una vez por semana una presentación con proyección de imágenes y comentarios sobre dichas especies, lo que se complementa posteriormente con un recorrido.

 

Eduardo Corbella (Instituto Nacional de investigación Agropecuaria, INIA) destacó el "Potencial melífero del Monte nativo", enfatizando en que el color, aroma y sabor de la miel dependen principalmente de la fuente floral de la cual proviene el néctar. Las llamadas mieles oscuras, por su actividad antibacteriana y su contenido en antioxidantes, son beneficiosas para la salud, y además constituyen conservantes naturales de otros alimentos. La mayoría de estas mieles provienen de montes del Noreste y Este del país. La miel "monofloral" del coronilla tiene alta calidad, y se podría cosechar también dicha miel en el caso de los palmares butiá en Rocha y Treinta y Tres.

El autor propone analizar la secuencia de "mieladas" de bosques nativos, a fin de conocer su capacidad de producción. Los estudios deberían contemplar la posibilidad de comercializar miel diferenciada por su origen botánico, con un precio acorde a esa realidad.

 

    

 

Mónica Litovsky (CEUTA – Red de plantas medicinales del Uruguay) habló sobre "Farmacopea y farmacias populares del monte". Destacó que, de acuerdo al registro del Ministerio de Salud Pública, existen 249 plantas cuyo comercio puede realizarse en los locales habilitados. Se trata en su mayoría de plantas nativas de Uruguay, Argentina o Brasil. Un relevamiento en los comercios arrojó que, sumando plantas no reguistradas, el número se eleva a unas 300.

Diferentes trabajos de la Facultad de Química de Montevideo, que comenzaron a fines de la década del 80, concluyeron que para 153 plantas existió o existe un uso arraigado en la tradición popular con respaldo en publicaciones. En la actualidad, se contabilizan en 173 las especies de plantas que se utilizan.

La Red de plantas medicinales prevee para los años 2005 y 2006 trabajar en iniciativas de recolección sustentable en relación a plantas con grandes volúmenes de colecta y comercialización, como marcela, cola de caballo, sarandí blanco, mburucuyá, congorosa.

 

Panel 4: Amenazas

 

Eduardo Alonso Paz en su disertación sobre "Desarrollo urbano-turístico y monte psamófilo" destacó las características de este último, presente en campos de dunas del litoral platense y atlántico del Uruguay, y amenazado de extinción. Luego de realizar diferentes referencias históricas, destacó diferentes localidades balnearias del Departamento de Canelones en las que todavía se hallan vestigios importantes del monte psamófilo. En el Departamento de Maldonado, no se respeta en muchos casos la faja costanera de exclusión de 150 metros, afirmando además que el desarrollo urbano lineal no es compatible con la conservación de esta formación vegetal.

La mayor expresión del bosque psamófilo se ubica en el Departamento de Rocha en los balnearios Brisas del Polonio y La Perla, próximos a Cabo Polonio.

Luego de destacar los diferentes planes y proyectos para la conservación de esta formación, destacó la Ordenanza Costera del Departamento de Rocha, como el instrumento más adecuado, al equilibrar las pretensiones de propietarios y usuarios de terrenos, con el interés general.

 

    

 

Ana Laura Martino (Facultad de Ciencias), expuso sobre "Invasión de monte indígena por especies exóticas", haciendo énfasis en las principales especies introducidas cuya presencia significa una merma de las nativas.

 

    

 

Eduardo Caballero (Sociedad Ecologista San Gabriel) expuso su experiencia "Intentando salvar un monte autóctono invadido por ligustros", en relación a un vestigio de monte natural ubicado a 6 km de la ciudad de Colonia del Sacramento. La tala indiscriminada de ese bosque provocó la invasión de ligustros. La corta de estos últimos y la utilización de su madera para estufas y parrilladas (asadores), permitió la recuperación progresiva del monte nativo.

 

Panel 5: Conservación y Restauración

 

Juan Francisco Porcile Maderni (Dirección Forestal – Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca, MGAP) expuso sobre "El desafío del manejo sustentable del bosque nativo", analizando la condición actual del mismo de acuerdo al Criterio 3 de la Declaración de Santiago (1995): Mantenimiento de la sanidad y vitalidad de los ecosistemas forestales. De esta forma, su propuesta consistió en brindar un panorama de la situación del recurso y contribuír a identificar prioridades en materia de investigación, transferencia de tecnología y educación para hacer frente a potenciales amenazas y protegerlo en su calidad de recurso natural renovable.

Sintetizó las diferentes definiciones sobre manejo sustentable de bosques en "la adopción y ejecución de las mejores prácticas disponibles que, basadas en el conocimiento científico y tradicional, permita alcanzar los múltiples objetivos y satisfacer las necesidades sin degradar el recurso forestal". Aludió en ese sentido a la Cumbre de Río (1992), la cual produjo documentos básicos que dieron lugar a programas y acuerdos internacionales tendientes a mejorar las prácticas de manejo de los bosques, que permitieron adoptar, a escala universal, criterios de consenso a fin de establecer un lenguaje común para evaluar la situación del manejo de los bosques en términos de sustentabilidad.

Destacó que nuestro país cumple con lo previsto en la Agenda 21 de la Cumbre de Río promoviendo "la protección, la ordenación sostenible y conservación de todos los bosques" y "el aumento de la cubierta vegetal en las tierras degradadas, mediante la rehabilitación, la siembra de árboles, la reforestación, y otras técnicas de bonificación de tierras".

Hizo énfasis en el concepto de biodiversidad como fenómeno natural que protege a las comunidades y las especies que las componen, recordando que desde tiempos coloniales el bosque nativo estuvo sometido a una importante presión de corta, que se manifiesta hoy en día a través de un claro predominio de bosques secundarios frente los primarios.

Evaluó el recurso bosque natural y su situación actual, a través de diversos indicadores, enumerando los diferentes procesos y elementos perjudiciales que lo afectan, realizando comentarios sobre los mismos.

Finalmente, destacó las acciones realizadas en Uruguay en cumplimiento a lo suscrito por nuestro país en los acuerdos internacionales.

 

Silvana Masciadri destacó la importancia de la "Conservación y restauración en bosques costeros del litoral Este", en cuya composición florística se constata la influencia de los bosques de serranías del este y los llamados "bosques de restinga" de la costa sur del Brasil. Destacó la presencia de cactáceas como Opuntia y Cereus, haciendo énfasis en la asociación beneficiosa para la conservación que constituyen espina de la cruz (Colletia paradoxa) –envira (Daphnosis racemosa) -molle rastrero (Schinus engleri).

 

    

 

Guillermo Macció durante su exposición sobre "Plantación de especies nativas del Uruguay" afirmó que es posible y absolutamente necesario establecer un vínculo armonioso con la naturaleza. Su emprendimiento, que lleva quince años de iniciado, tiene lugar en el Establecimiento "El Relincho", Ruta 11 Km. 18, Departamento de San José. Por allí pasaba el "Camino Real", que comunicaba a Colonia del Sacramento con otros puntos del territorio. Son las últimas estribaciones de la Sierra de Mahoma; al sur, se encuentran los humedales de Arazatí, en el punto de encuentro de los Arroyos Cufré y La Boyada.

En la zona no hay grandes establecimientos ganaderos, solamente agricultores. Se ha comprobado la existencia en la zona de grandes asentamientos indígenas.

Con respecto a la bibliografía utilizada referida a plantas nativas que se instalaron, afirmó haber puesto a "todo Atilio Lombardo" en el campo, y, en lo relativo al diseño, reconoció haber copiado humildemente otros paisajes que fue viendo.

En 1990 se instalaron las primeras diez especies, excluyendo el ganado. La gran dificultad era conseguir las plantas, por lo que se instaló un vivero dentro del establecimiento.

Hoy se cuenta con 90 Há. plantadas, reconocidas por la Dirección Forestal, con unas 220 especies, de las cuales 23 han comenzado a propagarse espontáneamente.

Finalmente, expuso su preocupación en el sentido estimando que hay solamente de 25 a 30 mil plantas nativas en los viveros del país, y con ese número se podrían plantar no más de 140 Há. Mencionó que en la forestación con eucaliptos se pretende llegar al millón de Há.

 

Pierre Gautreau volvió a exponer, esta vez sobre "El manejo del monte nativo: un tema a pensar dentro del predio rural". Señaló que el monte evoluciona según la perspectiva que de él tienen los productores, que muchas veces lo ven como un freno a la producción agropecuaria. Por otro lado, desde una perspectiva ambientalista, se destaca la necesidad de su manejo debido al reducido tamaño actual de los bosques, su riqueza florística y faunística. El único cuerpo de acciones concretas hasta el momento, ha sido desarrollado por la Dirección Forestal del MGAP, mediante la implementación de planes con los productores.

Afirmó que el conjunto de leyes referidas a monte indígena propugna una gestión preservacionista de ese ecosistema. El disertante propuso repensar su manejo en base a la actualización de los conocimientos sobre el funcionamiento de los sistemas dentro del cual el monte nativo evoluciona: los predios agropecuarios. El método consistiría en la elección de seis sectores a nivel nacional, con uno a tres establecimientos cada uno. Se mapeará la vegetación existente entre los años 1966 y 2004, en base a fotografías aéreas, efectuándose una evaluación de los cambios ocurridos entre esos años. El estudio se completará con encuestas a los productores.

El ponente finalizó enumerando diversas preguntas que deberían plantearse, como por ejemplo qué habría de modificar de las formas actuales de manejo agropecuario para lograr áreas boscosas ambientalmente sustentables, qué tipo de monte se quiere y qué paisajes rurales se desean. Finalmente, destacó el problema de carencias en las herramientas a utilizar para el manejo, en particular encuestas a los productores, estudios del perfil productivo de los predios a fin de elaborar diferentes manejos (varían según la condición de tenencia de la tierra: propietarios o arrendatarios) y la realización de una cartografía a escala fina.

 

Al final de cada Panel, se dispuso de un tiempo para realizar preguntas a los disertantes, quienes gentilmente respondieron a las mismas.

El Seminario tuvo un magnífico cierre musical a cargo del grupo Basquadé.

 

    

 

Finalizamos este artículo recordando con emoción al "poeta de la patria", Juan Zorrilla de San Martín, al cumplirse en este 2005 los 150 años de su nacimiento.

  ..."Pisan la frente del húmedo arenal treinta y tres hombres, treinta y tres hombres que mi mente adora, encarnación viviente, melodía, diana triunfal, leyenda redentora"...

 De "La Leyenda Patria"

 

 

"Aún viste el espinillo su amarillo tipoy, aún en la hierba engendra los vapores temblorosos y a la calandria en el ombú despierta. Aún dibuja misterios en el mburucuyá de las riberas, anuncia el día y por la tarde enciende su último beso en la primera estrella"...

De "Tabaré"

 

    

 

N. de R.: Si bien este sitio Web está dedicado a mostrar aspectos salientes de parques, jardines y viveros de nuestro país, así como las plantas comúnmente cultivadas, entre las que hallan las especies nativas ornamentales, JardinenUruguay no podía dejar de estar presente en este evento que abordó una amplia temática, sin duda uno de los más destacados del año 2005.

Tratándose de un tema tan sensible para nuestra población, no podíamos estar ajenos al mismo, aunque reconocemos que algunos contenidos, en especial los relativos a aves y mamíferos, algo distantes de nuestra especialidad, pueden presentar algunas carencias en su redacción, y ausencia de fotografías. Hemos intentado compensar estas carencias con hermosas imágenes de paisajes y plantas nativas, con la debida aclaración de que las mismas no corresponden a las exhibidas durante el evento, y son propias o en otros casos proporcionadas gentilmente por alumnos, colaboradores y amigos, a quienes agradecemos. Dichas imágenes y su ubicación en este artículo no guardan necesariamente relación con el tema abordado por cada panelista.

 

PORQUE TAMBIEN DE FLORA INDIGENA TENEMOS MUCHO PARA MOSTRARLES, LOS ESPERAMOS.

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